Dicen que, en la entrada del colegio, viven unos árboles muy especiales. No son árboles cualquiera… son guardianes de historias. Hace muchos años, cuando aún eran pequeñas semillas, unos niños y niñas amantes de los libros los plantaron con sus propias manos. Cada día se sentaban a su lado, les leían cuentos, compartían palabras bonitas y soñaban muy cerca de ellos. Y así, casi sin darse cuenta, mientras aquellos niños crecían, los árboles también lo hacían.

Con el paso del tiempo, sus ramas comenzaron a llenarse de recuerdos: risas en los recreos, amistades que nacían, primeras lecturas, historias inventadas y momentos que quedaban guardados para siempre entre sus hojas. Se convirtieron en testigos silenciosos de todo lo que ocurría en el colegio.

Pero un día, algo cambió. Los árboles empezaron a sentir que les faltaba algo importante. Sus hojas ya no susurraban con la misma alegría. Echaban de menos nuevas historias, nuevas palabras, nuevos sueños que les ayudaran a seguir creciendo.

Y entonces ocurrió la magia.

Las familias, los niños y las niñas escucharon su mensaje y decidieron ayudar. Llegaron cuentos, poesías, adivinanzas y mensajes llenos de cariño. Cada palabra escrita era como una gota de vida, cada historia un nuevo brote en sus ramas.

Poco a poco, los árboles volvieron a llenarse de color, de emoción y de vida. Y el colegio entero se convirtió en un gran libro abierto, donde todos tenían algo que contar.

Y así es como empieza un proyecto lleno de magia en nuestro cole:

«Los árboles de nuestra historia… donde las raíces Echeyde siguen creciendo.»

Echeyde La Laguna

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